Como bien anuncia el título, es sobre sus tapices. Sí, sus tapices. Seguro que en vuestros múltiples viajes por aquí nunca os habéis fijado, pero no hay tapices, o eso parece. Realmente, Mithos nos hizo ponerlos pero escondidos. Salían a la luz cuando había alguna celebración: Mi cumpleaños, el de Mithos, el Martel, el del vecino de más allá, la aparición de un nuevo elegido, un sacrificio... Bueno, todas esas cosas que se nos pasan a todos ahora mismo por la cabeza. Pero volviendo al tema principal, ¿verdad que estoy buenísimo? Y es que... Ah, no >.<>Sí, porque lo hice yo con mi mono azul, y mi casco. Decían que se marcaban unos pectorales con él... Bueno, que me voy por las ramas con mi cuerpo otra vez. Debajo os dejo una foto de los tan nombrados tapices:

Agh, me he equivocado de foto... Aquí están los verdaderos tapices:
Puestos eran una maravilla, y sentar el culo en ellos, la gloria, pero para engancharlos en la piedra de Derris y construir todo el mecanismo, terminas cagándote hasta en las muelas de Colette. Bueno, os dejo, que tengo que ordenar mi cuarto, que no sé donde he puesto el cinto nuevo...

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